¿Por qué los niños de ahora fuman chocolate?
Entre mi madre, que se está ganando el chalet en el cielo a base de aguantarnos, y una amiga suya hay una tradición que se remonta a tiempos pretéritos y que mantienen con la alegría de la primera vez: regalar chucherías a los hijos de su amiga. Mi hermano y yo, que aún con más de 200 kilos de carne entre los dos seguimos siendo “los críos”, siempre recibimos después de las navidades nuestra particular cesta navideña a base de chucherías; en mi casa se conoce como “la bolsa de mierdas para los críos”.

Este año, mientras zampaba las chucerías como una hiena hambrienta, me encontré un extraño cajetín de chocolates. Pero no eran los ya clásicos cigarrillos, esas cajetillas que en vez de un camello traían un caballo dibujado. Hoy en día, con eso de la puta corrección política, los niños ya no comen cigarrillos para que eso no les incite y fumen (aunque seguro que es para que los niños de 10 años que están intentando dejarlo no recaigan – ¿qué es lo próximo, parches de chococlate?). Pero, cuán grande es la sorpresa que me llevo al comprobar que ahora a lo que incitan no es a fumar tabaco, ¡sino porros! Sí amigos, en la caja pone claramente “chocolate”. Ah, eso sí, quieren que parezca que lo que se está comiendo son lapiceros de colores, que digo yo, mejor que el nene fume que que se meta plastidecors. Y de fumar, tabaco.

En mi bolsa venía Baltasar, y no me he podido aguantar (sé que son fáciles):

1. ¿Qué tal ves el año, Balta? Buuuh, muy negro.
3. Los reyes sois como los ojos: tres y uno negro.
2. Qué bueno está tu chocolate(,) negro.
P.D. Los cigarros, lápices o lo que sean, siguen siendo la peor mierda de las bolsas. El papel sigue estando tan pegado que te acabas metiendo todo el cigarro a la boca y escupiendo una bola de papel mojada, un tanto repugnante, sí.
