Archivo para Noviembre 2007
Guía para el soltero emancipado
Preguntas que nos hacemos (los tíos) al irnos de casa
¿Los cristales hay que limpiarlos? ¿Cada cuánto? ¿Con qué?
Sí, los cristales se limpian con un producto blanco y papel de periódico. Pero es una técnica dificil de dominar así que lo más recomendable es llamar a nuestra madre para que nos ayude. No es necesario limpiarlos más de una vez al año, únicamente cuando a través de ellos no eres capaz de distinguir si es de día o de noche.
Por cierto, por contrario que pueda parecer, el agua de la lluvia no los limpia (los coches sí que se limpian cuando llueve, por lo menos el mío).
¿Cuándo hay que cambiar la toalla del lavabo?
En principio nunca. Si la utilizas para secarte una vez limpias, no tiene sentido lavarla ya que nunca se ensucia, únicamente se moja. Además se seca al fresco y no hay ninguna posibilidad de que se pudra.
¿Los elementos de limpieza, se limpian? Véase escobilla del váter.
En este caso, que sean de limpieza no significa que estén limpios. Las escobillas del váter, por ejemplo, conviene cambiarlas cuando la siguiente prueba da positivo: “pasar la escobilla por la taza limpia si se ensucia o `se pinta` ”
¿Cuándo hay que desechar las esponjas?
Fácil: cuando hay más pelo que esponja. Sí, porque las esponjas de colores no son organismos vivos a los que les crece el pelo, como yo creía hasta ahora, sino que el pelo que adquieren es el nuestro.
¿Para qué se usa el bidé?
Creo que las mujeres lo usan para lavarse los bajos. Si está lo suficientemente cerca de la taza, ahí te puedes lavar los pies sentado en ella. Pero creo que su verdadera función es dejar ahí la ropa sucia.
¿Con qué se come cuando no quedan platos limpios?
Lo ideal es utilizar platos llanos reversibles. Dándoles la vuelta duplicas el número de usos a cada plato. Para sopas y demás, utilizar vasos. Lo ideal es la pizza, ya que viene provista de todo: un trozo de cartón arrancado para cortarla en pedazos, el mismo envase como plato y, si eres un finolis, te puedes limpiar las manos con la parte interior de la tapa.
¿Dónde es más recomendable cortarse las uñas?
En la ventana. Así nunca podrán echarte en cara que eres un guarro al encontrar una uña en el suelo.
¿Es realmente necesario hacer la cama?
Pese a lo que las madres vienen repitiéndonos, no, no es necesario. Es una leyenda urbana eso de que hay que hacer la cama para dormir mejor, que los problemas de sueño se ahogan en alcohol. Sólo hay que hacerla los días que creas que vas a llevar a alguien a dormir (eufemismo de follar), y por guardar las apariencias.
Y recordad amigos, si alguna vez lleváis a una pajarraca a casa y la tienes, como de costumbre, manga por hombro, utilizad mi técnica:
-¡Coño! Joder, que me han robado. ¡ Y qué cabrones, cómo me han dejado la casa!
Y en la hora del piti, cuando ella os de las gracias por el servicio, decid:
-Gracias a mi no, nena, gracias al maestro Piru.
Hasta que la tele nos separe
Todos hemos visto ya las imágenes del Diario de Patricia del asesino con la que quería hubiere sido su mujer (antes de matarla, claro), y así lo demostró pidiéndole matrimonio en directo ante Patricia Gaztañaga y un puñado de coprófagos que se tragan esas mierdas gracias a los indecentes que las emiten, sí sí, los de los puros Habanos, el reloj en el bolsillo del chaleco y el monóculo. Mientras todo pasaba, ellos con los pies sobre la mesa, con las manos apoyadas en el estómago, riéndose de manera socarrona “Ja, ja , ja, qué de dinero tengo”(dramatización). Aparte de que esto que es un problemón y no tiene ni puta gracia, unos aspectos relevantes:
1. Si no lo echan no lo vemos y si no lo vemos no lo echan. Cabrones todos, aunque no es comparable la responsabilidad que tiene un directivo a la que tiene uno con un mando a distancia. Esto es sencillo, como con la prostitución, si no hubiera puteras, desaparecerían las putas (en el ejemplo los directivos serían los proxenetas)
2. Se veía venir. Estos programas donde la peña cuenta sus penas y desgracias tiran de desequilibrados, frikis e inadaptados. Todos nos preguntamos ¿cómo puedes ir a contar eso a la tele? Pues entonces, que no nos extrañe que de la misma manera puedan actuar cómo actúan después, de una manera anormal.
3. La tía fue engañada. Sí, a ella no le dijeron quién la estaba esperando y ocultar la verdad es mentir. Dejémonos de milongadas legales para salvarnos el culo, rollo “ella ha firmado que venía porque quería”; que si eres rusa y te dicen que alguien que te quiere mucho quiere verte, joder, piensas en algún familiar de la Rusia antes que en tu ex novio o lo que sea. O le podían decir: “igual es un familiar tuyo o quizás el tío zumbado que si no vuelves con él, pese a las palizas, te va a matar”
4. Han colaborado. Al haber llevado al asesino ante la víctima probablemente hayan hecho que él se sienta peor, hasta ridiculizado, al oír ante las cámaras que no es aceptado. Decir que ellos han generado todo es injusto, pero desde luego que al emitirlo le dan más relevancia y, en cierto modo, han colaborado (“El CGPJ ve indicios de responsabilidad civil porque la víctima fue a la tele engañada” – El Periódico).
4. Los límites del morbo. ¿A dónde vamos a llegar? Lo dijo Rosa María Calaf el otro día: “se está primando lo que impacta a lo que importa”. Cosas como estas ya se están dando:

En estos programas sólo les falta retransmitir la muerte en directo, pero para que sea más interactivo, pues le darían el rollo:

O sino, esos rótulos que aparecen por debajo:

NI PUTA GRACIA
Ponga un esclavo en su vida

¿Cansado de tener que limpiar la grasa pegada en la parte posterior del chupahumos? ¿Le molesta tener que recoger la meada cuando cae fuera? ¿Harto de frotar el frenazo de los gallumbos en lejía antes de meterlo en la lavadora?
Siga la recomendación de Marca y ponga un esclavo en su vida, su familia se lo agradecerá.
Sarna con gusto no pica
Me comenta una amiga que estudia medicina, lo cualo aporta rigor científico a esta ida de olla, que las ladillas están en peligro de extinción. Sí amigos, y sobre todo amigas, la adquisición de las técnicas de esteticistas francesas para nuestras partes tradicionalmente más escondidas (¡considero a Paris Hilton y sus séquito de putrencas verbeneras una innovadoras! Las pobres creen que el bello en vez de púbico ha de ser público) han expropiado a estos bichitos de sus casas.

“Yo también tengo las ingles depiladicas” – el gato calvo
Ahora todo tiene sentido: el término “ingles a la brasileña” es igual a escala humana y ladilla, ya que en la selva amazónica (Brasil) sucede lo mismo que en las ingles, la tara masiva está llevando a la desaparición de muchas especies. Familias enteras de ladillas se ven obligadas a trasladarse a grandes urbes, sobacos y cabeza, y trabajar allí vendiendo cleenex en los semáforos.
Y la gran pregunta activista-social: ¿qué hace Greenpeace al respecto? Todavía no he oído ni un simple comunicado de la asociación a favor de las ladillas, especie al borde de la extinción por nuestra culpa. Supongo que a partir de ahora grupos de activistas sabotearán los transportes al por mayor de cera depilatoria y piquetes organizarán sentadas ante esteticienes con el lema: “Mejor peluda que sin liendres”

No me dejéis sin casa. ¡Quiero vivir!
Grupos de extrema derecha tradicionalistas se han pronunciado quejándose de la adopción por parte de las españolitas de estas “modas invasoras provenientes del Brasil” y esperan que todo vuelva a su cauce “con una mujer española asilvestrada”. Ponen el bigote de Aznar como ejemplo de resistencia ante las nuevas tendencias depilatorias y aseguran que Botella le corresponde con un abundante felpudo.
Propongo recuperar la especie y ofrezco mi pubis como criadero de ladillas para luego distribuirlas masivamente por otros hábitats, todo por las ladillas, que quede claro. A las colaboradoras se les regalará un diploma acreditativo y un bello rascador recuerdo de Torrelavega con el lema: ¡No dejes de lado a las ladillas!
P.D. Por favor, que alguna colaboradora se eche una foto con tanga y cambie la de la wikipedia, por dios. La foto es cutre de cojones, bueno de cojones precisamente no, del mismo nivel que las fotos de tatuajes recién hechos de las tiendas Tatoo, con todo ensangrentado, o del orden de esas fotos decoloradas de los platos combinados en lo bares de carretera dónde fríen los huevos después de las croquetas y parece que tienen acné. ¡Hacedlo por el conocimiento libre (y el buen gusto)!
Puta, puta, puta, feliz navidad
Imaginaros que vais por la calle y os paráis para pensar:
“Ese Papá Noel de la esquina,… ¿me ha llamado puta?”
Eso deben pensar los flipados de turno, que ahora se han emparanoiado con que los Ho Ho Ho de los Santa Clauses australianos hay que quitarlos y reemplazarlos por Ha Ha Ha, ya que el término “Ho” significa puta en el inglés coloquial de los americanos. Lo leí aquí, mientras repasaba, como diariamente, la prensa internacional.
Esto es otro ejemplo de corrección política garripeich de la mejorcita, ya que los que lo proponen dicen :
“¿Es que nadie piensa en los niños? Quizás ellos no entiendan que se esté riendo”
O quizás den por supuesto que van con una puta y no hayan dicho nada. Porque, si triunfan estos y al final hacen Ha Ha Ha, el crío pensará:
“Mira este cabroncete. Se está riendo de lo Ho que es mi madre”
El conejo de la Loles S.A

No os dejéis engañar. Detrás de lo que parece ser un txikitero moderno, un bonachón campechano de provincias, se esconde (cada vez menos) uno de los mayores especialistas en marketing de la historia. Más de cuarenta productos diferentes son anunciados en su programa, de manera obvia y poco elegante.
Cuando Karlos empezó en esto de la promoción era disimulado y rara vez decía, aunque sí enseñaba, la marca en cuestión. Esos eran otros tiempo que ya han acabado.
Fuentes fiables me comentan que con Karlos se negocia de la siguiente manera (RM – responsable de marketing de “Sandías Noosvoyahacerpublicidadgratuita”, K – Karlos Arguiñano o algún autorizado):
RM – Queremos tres programas con recetas de nuestro producto y que digas el nombre de nuestra sandía.
K – Vale. Son 25 kilos, de pesetas.
RM – Hecho.
As simple as that; y los números no me los he inventado.
Lo que me jode no es que haga negocios así, sino que hace unos años hiciera campaña del pequeño comercio, siendo un activista anti-grandes superficies, y ahora sea la imagen de Eroski. Tenemos derecho a cambiar de opinión, pero, ¿cuáles son tus principios? Parece ser que entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Gordo se es, no se está
La peste, eso parece que tenemos lo gordos. Hay una auténtica cruzada contra los que sufrimos al tener que atarnos los zapatos, meternos la camisa por dentro del pantalón o intentar rascarnos la espalda más allá de los costados. Hoy, el ministro de sanidad, un tal Bernard Soria que como científico debe de ser un crack pero no lo acredita como buen político, sale diciendo que “hay que luchar contra la obesidad” porque se han detectado casos de jóvenes con diabetes tipo II. Y lo dice mientras tiene que hacer paradas para poder respirar porque se agobia de lo gordo que está, ¡ole sus huevos!
Si vas al médico para que te ponga a dieta y mientras te dice lo que tienes que comer y lo que no se está agarrando sus lustrosos michelines, jamás le puedes decir:
“¿Cómo quiere que yo adelgace? Predique con el ejemplo”
Porque el te responderá, con toda la razón:
“¿Quién ha venido al médico, usted o yo? Pues será usted el que quiera adelgazar, así que aplíquese”
Esto lo debería hacer el ministro, joder, que a él nadie le ha ido a la consulta. Y si vas dando consejos que no cumples, tienes menos autoridad moral que Maradona en el partido contra la droga.

Un gordo ilustre, Enrique VII. Hubo un Enrique I el Gordo, pero como no he encontrado foto, pues me casco esta. Parece el de cazafantasmas, ¿qué no?
Por eso, como gordo practicante, he aquí unas ventajas de pesar más que la media:
- Beneplácito de las abuelas. Orgullosas de contribuir en tu gordura, es para ellas un gran placer verte disfrutar de sus deleites culinarios.
- Respeto en el asiento del autobús. Al igual que a las preñadas o a las post-menopáusicas, el gordo tiene derecho a asiento y, a ser posible, incluso disponer del de al lado para descansar sus posaderas.
- Permiso para pedir más comida sin complejos. Al gordo se le supone buen apetito y un cocinero ha de satisfacer sus deseos sin rechistar y con vergüenza de no haber conseguido saciarlo.
- Empatía con bebés y niños pequeños. Un flacucho no podrá nunca experimentar la felicidad de dormir un bebé en su regazo apoyado sobre su panza.
- Protección extra ante oleadas de biruji. De la misma manera que animales desarrollados en ambientes extremos como focas o pingüinos, poseemos una capaza de grasa para protegernos del frío.
- Derecho a ser torpe y poco habilidoso. A un gordo no se le puede exigir saltar vallas (sin descoserse alguna prenda), coger las cosas que se pasan por al vuelo, como las llaves del coche, o correr cuando pierde el autobús. Sus movimientos naturales son parsimoniosos y torpones.
- Resultar gracioso bailando mal. Gran ventaja respecto a los flacos que parece que les dan ataques epilépticos cuando bailan mal. Los gordos somos como los Papá Noeles bailarines, siempre resultamos graciosos.
- Parecer fuerte sin serlo realmente. Por cuestión de presencia escénica, se tiende a creer que un gordo esconde una fiera asesina superfuerte, cuando casi siempre llevamos un inofensivo gatito en nuestro interior.
Y la guinda, curiosidades del lenguaje:
- El punto flaco es tu debilidad, aquello en lo que eres vulnerables; mientras, el pez gordo es el que mueve el cotarro, un gran tipo, el triunfador.
- El dedo que simboliza que todo va bien es el dedo gordo, el cual, por cierto, se chupan los bebés, mientras que con los otros dedos flacos se pueden gesticular insultos y son utilizados hasta para provocarse el vómito, pecado mortal.
La respuesta de un gordo ante tanta persecución.
Martimoniadas o ¡Lo que hay que sufrir!
El rey ha hablado y el (de) pueblo no ha callado. ¡Cómo me río! En medio de una cumbre internacional, los espaniolis hacen de poli bueno y poli malo con el consiguiente descojono de la peña. Lo de que le mande callar, pues bueno, como si le manda a tomar por el culo, que para eso es el rey, ¿o qué? Pero lo que no tolero es lo de que se vaya, que si eso es lo poco que curra, por lo menos que cumpla, ¡coño! Mientras estaba hablando el presidente de Nicaragua, coge el tío el abrigo y se marcha. Igual tenía el coche aparcado en doble fila.
Que me imagino la escenita al llegar al hotel con la mujer, la Sofy, que esperaba en la habitación:
- Sofy, ¡ya estoy aquí!
- ¿Cómo que llegas tan pronto? ¿No te habrán echado, como de la despedida de soltero de tu hijo?
- No, que me he pirado. No aguantaba, estaba hasta los hevos. Oír a esos tíos, con ese acento, es como estar un una telenovela.
- Ya, pero el jefe no se puede ir. Es como si yo me fuera…
- ¿De dónde? Si tú trabajas menos que el ángel de la guarda de los Kennedy.
- Pero mira que bonitos tengo los geranios del balcón de palacio. En eso cumplo, ¡y no me dejo la tapa del váter meada Avelin…, digo Juancar!
- ¿Cómo que Avelino, quién es ese? ¿No me estarás poniendo los cuernos?
- Eh,… no que vá. Sólo que, como no estás en casa y estoy muy sola…
- Y, ¿para qué te crees que te compré el perrito? Que mira que carita tiene el pobre, todo el día echando bolas de pelo por la boca. Y además, me meo donde quiero, joder, ¡que para eso soy el rey!
- ¿Y yo que soy, la sota?
- Sí, la de oros. Joder, lío en el curro, lío en casa. Esto es lo peor. Me voy a echarle gasofa a la moto hasta Murguía.
- Vete, eso, como siempre. ¡Que ya estoy tardando en llamar a Avelino!
Representación del “encontronazo” del Rey (¿misterio?) y Huguito “Pequeño dictador” Chávez
Pero claro, si esto es así en la habitación de los reyes, qué pasaría en la de PetaZeta…
- Hola Sonsoles. Ya estoy aquí, snif.
- Pero qué te pasa pichoncín, que carita que me traes.
- En el curro se han metido conmigo, snif. Bueno, no, con Aznar, o no sé. La cosa es que mi jefe se ha enfadado conmigo por no ser duro con el chulito.
- Ya te lo tengo dicho churri, tienes que dejar ese curro. Ese tal Rey del que estás todo el día hablando se porta mal contigo, te hace mobbing. O si no, mejor, dame el teléfono de su madre que la llamo.
- No tiene madre, snif. Se murió, pero debía ser una violinista muy famosa.
- Bueno pues mañana voy yo a hablar con ese, que me va a oir.
- Nadie me quiere, wuaaaaa….
- Bueno, tranquilo. Vamos a ver quién está por aquí abajo… a ver si puedo consolarte de alguna manera…
- No para, que me duele la cabeza.
- ¿Y para eso me traes hasta aquí? Voy a dar un paseo, que antes he visto un perrito más bonito por el pasillo…
Solsticio de mi madre
El invierno ha comenzado. No hay que esperar al 21 de diciembre para inaugurarlo, ni tiene que hacer frío ni nada de eso: el invierno empieza cuando mi madre quiere. En mi casa, y no sé si en otras también, hay dos momentos críticos al año donde se cambia la ropa de los armarios. El llamado “cambio de armario” supone despertar a la ropa de la temporada que viene de su dulce letargo de naftalina. Supone una pequeña crisis en casa, todo está manga por hombro y estamos un poco alterados. Ahora toca pasar de la camisa de flores hawaiana, tipo informático con sobrepeso adicto al queso en spray, al jersey de cuello vuelto. Y es duro, puede haber más de diez grados de diferencia entre las 6 y las 12 de la mañana. Pero eso no importa, porque haga el tiempo que haga, mi madre ha inaugurado el invierno; y ella manda.
En las fotos, la fórmula del alcanfor C10H16O (naftalina = alcanfor blanco) que no es más que el dibujo de una avestruz al revés. Curiosidades de la ciencia o de l cerebro de un tío con tiempo.
Nerviosismo facial 2
Más cosas de la cara que me ponen nervioso:
- Remedios contra la calvicie. Cuando ya el peinarte para adelante no es suficiente, cuando te das cuenta de que cada vez te lavas la cara hasta más arriba, cuando hay más pelos en la esponja que en la cabeza… te estás quedando calvo amigo. Ante eso, tienes la digna opción de pelarte la cabeza, como Michael Jordan o el chupa-chups de la fórmula 1 (a los negros cualquier cosa les queda mejor), o tienes otras opciones, todas ellas, desagradables. Por ejemplo, te puedes dejar el pelazo largo y peinártelo a lo código de barras, en plan Anasagasti. Los americanos le llaman “combover” y los chinos no sé cómo lo llamarán pero, como todo, lo han perfeccionado. La versión más avanzada de esa técnica consiste en dejarse como metro y medio de pelo y enrollártelo arriba como si tuvieras una napolitana.
Otro remedio chungo es un spray que anuncian en los teletiendas de madrugada que te pintapelo, y no me preguntéis cómo es que lo se ( se llama hairspray). Pero sin duda, el más lamentable de todos es el injerto de pelo. Algunos hacen un corta-pega de tiras de piel del culo y se las ponen en la calva; otros, se inyectan pelo como el que planta nabos. En definitiva, acaban pareciendo todos las barbies esas que un buen día decidió tu hermana militarizar cortándoles el pelo cortito cortito, como a la Teniente O’neill.
Y como la lista se me empieza a hacer interminable, aquí os pongo sin desarrollar otras cosas de la cara que me ponen nervioso, que lo sepáis.
- Los pelacos de los oídos
- Los costrones de espumaza a lo bocaseca-man
- Los entrecejos afeitados a maquinilla cuando empiezan a crecer
- Los piercings chungos: dilataciones, entrecejo, tabique…
- Las cejas pintadas, que nunca son iguales
- Los que se suben las gafas sin usar las manos, con un gesto a lo Porky.





